Juan Luis Polo
Transformación digital empresarial
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Transformación digital ¿sólo software?

Por Juan Luis Polo   /     Nov 24, 2016  /     management 2.0, Transformación digital empresarial  /     , ,

161124-transformacion-digital-solo-sofwareIgnacio atrapado por la tecnología. ©Juan Luis Polo Hernanz 2016

Los humanos “empresariales” suspiramos por que nuestras compañías atesoren los tres pilares de la “nueva empresa”, imprescindibles:

Innovación, creatividad, adaptación.

Pero más pronto que tarde descubrimos que esos tres conceptos no son factibles sin asumir cambios internos de un profundo calado: cambios en las estructuras, en la manera de seleccionar los equipos y en la forma de gestionarlos, en los procesos y los hábitos. Lo que entendemos como ‘cultura de empresa’ está sufriendo la revolución del cambio, en realidad.

Cultura no es sinónimo de organización administrativa y productiva, más o menos dependiente de lo digital. Es un “modus vivendi” de las personas que trabajan en la compañía que tiene que inspirar a todos y que determinará la forma en que cada trabajador se involucrará (o no) en la consecución de los objetivos.

El proceso para conseguirlo es largo y precisa de un plan para poner orden en la revolución. Entre los expertos en management existe cierto consenso sobre las líneas generales de ese plan:

  • Todo comienza en el CEO (…). Como dice Mike Bracken, director del Government Digital Service, “si captas a la cabeza, le seguirá el cuerpo”. El CEO debe estar convencido de la necesidad de afrontar la transformación digital y del modo de hacerlo (probablemente con la ayuda del CDO).
  • (…) Y le siguen todos los demás:
  1. Hay que sumar a la causa a los menos innovadores (veteranos de la vieja cultura) explicándoles los cambios, no imponiéndoselos, y consiguiendo que participen. Sólo así se sentirán implicados.
  2. Hay que adaptar la selección de personal a esas nuevas necesidades. Como lo hacen compañías como Zappos, Buffer, Medium o Treehouse: no tratan de encontrar al mejor para determinadas tareas, sino a personas con talento y habilidades que puedan trabajar en más aspectos de la compañía.
  3. Los líderes de equipos y proyectos son el mejor vehículo para todos esos cambios. Idealmente además de fijar objetivos y proporcionar las herramientas, serán quienes animen a participar; quienes motiven potenciando las cualidades de las personas y dotándoles de autonomía.

El profesor Göran Ekvall, psicólogo e investigador experto en organizaciones y liderazgo, habla de 10 indicadores que definen esa nueva cultura de la innovación y la creatividad digital:

  1. Motivación. ¿Los trabajadores participan? ¿Aportan ideas para mejorar los procesos? Una atmósfera apática es veneno para la productividad. Evitarlo es el principal cometido de los líderes de la organización.
  2. Libertad. La jerarquía limita el talento, la autonomía lo estimula. En la empresa brasileña Semco, fabricante de acero y maquinaria industrial, los trabajadores conocen al detalle los proyectos de la compañía y deciden sus aportaciones a los mismos, incluidas las horas que les van a dedicar. Fijan sus propios salarios y deciden los despidos de otros compañeros de manera democrática. La transparencia, la autonomía y la autogestión son elementos claves de su cultura.
  3. Apoyo a las ideas. Todas las propuestas, vengan de quien vengan, tienen que ser analizadas, de manera constructiva, para comprobar su viabilidad.
  4. Dinamismo. Es imprescindible insuflar vitalidad creativa asumiendo que los cambios son constantes y que hay que afrontarlos con energía. Provoquemos un clima de trabajo efervescente.
  5. Confianza y franqueza. Entre los líderes y los equipos, y entre los trabajadores. Franqueza para exponer las dificultades y las diferencias, y confianza para llegar a puntos de acuerdo.
  6. Juegos y alegría. Se trata de lograr un buen ambiente de trabajo que propicie la motivación y las buenas relaciones. Eso siempre es sinónimo de mayor productividad.
  7. Debate. Se escuchan todas las voces y todo se comenta y se valora. ¿Te parece “cansino”? piensa si a ti te gusta que no se oiga tu voz o que no se tengan en cuenta tus opiniones…
  8. Conflictos. Si van más allá de las diferencias en los puntos de vista y se transforman en luchas de poder y enredos, tenemos un grave problema. La cultura de empresa debe favorecer la colaboración a través del diálogo y los líderes tienen que intervenir para mediar o acabar de raíz con el problema.
  9. Asumir riesgos. Fomentar la iniciativa y la creatividad supone asumir que no siempre se obtienen los resultados esperados. Pero quien no arriesga no gana. Y sobre todo, no innova.
  10. Tiempo para pensar. Si queremos que emerja el talento hay que darle espacio (físico y temporal) para crecer. Las ideas surgen cuando se sale de la rutina y se intercambian opiniones. Lugares para reunirse, para relajarse o charlar pueden tan útiles como un brainstorming.

A nadie con la experiencia suficiente se le escapará que lo que llamamos “Transformación Digital” incorpora una potente paradoja:

por más software y digitalización que introduzcamos en nuestra compañía,
sin la apuesta decidida por las personas la cultura no cambiará.

Claro que siempre puedes obviar esta reflexión y seguir coleccionando licencias de software e informes de consultoras…

Buena suerte con la decisión ;).

Este artículo apareció publicado en Bez.es

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Juan Luis Polo

Sobre Juan Luis Polo

Me gusta hacer lo contrario a lo que se espera de mí, sólo por molestar. Tal vez por eso me colegié como abogado y meses después comenzaba mi andadura en el mundo del marketing creando mi primera empresa. La tercera fue Territorio creativo que se ha convertido en un caso de referencia gracias a haberme rodeado de los mejores, mis hermanos los primeros. Junto a mi día a día en Tc me producen muchas satisfacciones la fotografía, el vídeo, la música, la bicicleta y la lectura. Pero la verdadera gasolina de mi vida son mi mujer y mis hijos, siempre entre bambalinas ayudando a que la representación de la obra llegue a buen puerto, siempre admirándome sin haberlo merecido.

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