Engagement is the new advertising
Fragmentación de la audiencia, pérdida de fieles en los medios que hasta ahora eran los reyes a la hora de congregar la atención de las personas cual púlpitos de la iglesia verdadera, anunciantes incapaces de entender porqué no venden como vendían cuando ponen su dinero, agencias luchando por encontrar el camino que les devuelva a los pastos de la confianza del cliente... y la publicidad como arma que dispara contra una diana inexistente, perdiendo fuelle e incapaz de demostrar que sigue siendo la única y verdadera reina de la fiesta.
Queda poco espacio ya para contar como las personas cuando nos hemos dado medios para elegir que queremos consumir, qué queremos leer, cómo queremos disfrutar de los contenidos, lo hemos hecho sin titubear.
Pero queda todo el camino para construir el futuro de la publicidad del nuevo siglo. Ahora viene lo mejor: como siempre ocurre, ganará las mejores posiciones la marca que sepa verlo, que salga de la poca zona de confort que le va quedando, que sea capaz de aprender de los primeros ejemplos que se están produciendo. Ganará la marca que ponga toda la carne en el asador, aunque eso signifique despedirse del pasado inmediato. Despedirse de él o despedirlo, no habrá una única fórmula.
Puede parecer que avanza despacio, las percepciones tienden a engañarnos. Pero ya está aquí. Y no destruirá nada, sólo lo transformará, pero será una transformación inconmensurable:
La vinculación es la nueva publicidad.