OLYMPUS DIGITAL CAMERABuscando lo invisible. ©Juan Luis Polo Hernanz 2016

Intenta ser un visionario. Consiste en ver lo invisible. 
Y si puedes ver lo invisible, puedes lograr lo imposible”. Shiv Khera

Allá por mediados de los 90, en una época en que el usar y tirar era el motor de la economía de consumo, Pierre Omidyar imaginó un futuro distinto, en el que reutilizar fuera práctico y, sobre todo, más económico, y en el que internet se convirtiera en el mercadillo universal de la segunda mano. eBay es hoy un negocio anual de 16.000 millones de dólares. Quién lo hubiera dicho entonces…

Como tampoco habrían dicho entonces los directivos de las grandes cadenas hoteleras que su mayor competidor sería una empresa digital, sin hoteles en propiedad y que ofrecería alojamiento en casas particulares alrededor del mundo, gestionados por los propios propietarios.

Los 25.000 millones de dólares en los que está valorado Airbnb prueban que precisamente en la incertidumbre que la transformación digital está produciendo, están las grandes oportunidades.

No hay mejor momento para llevar adelante ideas innovadoras que ahora, cuando casi todo está por hacer en una época de cambio en la que el internet de las cosas está a punto de rodearnos de objetos inteligentes o la economía colaborativa se prepara para dar el salto definitivo.

La pregunta es cómo transformarnos en visionarios, si no nos sale de suyo natural.

Steve Case es uno de esos emprendedores que vive en una permanente neurosis innovadora que le llevó de una gran compañía a un pequeño proyecto que luego se transformó en AOL, y de ahí a poner en marcha start-ups de tanto éxito como Revolution. Su libro The Third Wave. An Entrepreneur’s Vision of the Future es un homenaje a la paranoia de quienes ponen su alma en nuevas ideas sin temor al fracaso.

De ese obra podrían extraerse cinco aspectos muy recomendables para ser capaz de adelantarse al futuro en plena transformación digital:

      1. La tecnología es clave. Cualquier avance puede ser la llave para mejorar la productividad o para crear nuevas necesidades y, por tanto, nuevos modelos de negocio. No hay que caer en la tentación de desechar propuestas que parezcan menores. Mandar un mensaje escrito teniendo un teléfono puede parecer algo sin mucho recorrido, pero lo tiene… Se llama Whatsapp.
      2. Rodéate de un equipo comprometido con el mismo espíritu visionario. Anímales a plantear interrogantes, a especular sobre posibles respuestas, a experimentar aunque parezca que no van a ninguna parte. Algunas ideas extraordinarias parecían estúpidas al principio. Es lo que pensaban los jefes de Marty Metro cuando le escucharon decir que vender cajas usadas podía tener un buen nicho de mercado. Cambiaron de opinión cuando le vieron ganar cientos de miles de dólares con Usedcardboardboxes.com.
      3. Un equipo comprometido solo será productivo si convive en una organización flexible, estimulante, donde se fomente la autonomía y se premie la participación.
      El talento requiere oxígeno.
      4. No puede haber sectores cerrados ni empresas con anteojeras. La tecnología es una puerta al universo que permite diversificar y adaptarse para ser más rentable. Eso hace también que tu más dura competencia pueda venir de cualquier parte. Google era solo un buscador y ahora abarca hasta la telemedicina. Y Groupon comenzó siendo una plataforma para organizar manifestaciones sociales…
      5. Apuesta recursos y capital en lo que crees que funcionara aunque nadie más lo vea. Thomas Edison decía que “visión sin ejecución es alucinación”. Hay que tener un punto de temeridad.

En mi caso, si tuviese que señalar una sola clave que durante estos años ha permitido la innovación constante en una empresa como Territorio creativo, sería ésta:

dejar espacio al talento

De sentido común y sin embargo brilla por su ausencia en muchas organizaciones, tal vez porque implica:

      a) perder mucho del control que uno venía ejerciendo
      b) enfrentarte a resultados desconocidos

Nos gusta lo conocido, somos animales de costumbres. Pero tal vez por eso la organización que rompe ese hábito triunfa, porque ha tenido la lucidez suficiente de entender dónde comienza el camino de la innovación.

¿No vas a probar? 😉

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Un Comentario

  1. Alberto Gómez Aparicio 21 de julio de 2016 at 12:38 - Reply

    De tu clave me quedo con sus dos implicaciones:
    a) perder mucho del control que uno venía ejerciendo
    b) enfrentarte a resultados desconocidos
    Y lo hago porque creo que reflejan con claridad los dos puntos que caracterizan el cambio de época que vivimos:
    a) el concepto de «control» deja de tener sentido como lo tenía antes
    b) son tiempos de incertidumbre
    Mucho más divertido que antes ¿no?

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